Pensadores de la criminología
La definición que ronda en torno al concepto de criminología conocido actualmente consta de una multitud de definiciones con distintos orígenes que fueron evolucionando (fusionando o desmintiendo algunas de sus partes), sin embargo, se conoce que sus inicios se ubican alrededor de la época de la filosofía clásica en la Antigua Grecia, de acuerdo a Zúñiga (2021), “(…)la criminología tiene sus inicios en el estudio del delito como tal; no obstante, pasa después al estudio sobre el castigo (que luego evolucionara al concepto de pena y, posteriormente, al actual de sanción)” (p. 5), pese a que más adelante cambie de dirección y se desarrolle el concepto desde un punto de vista más social.
El primer filósofo que encontramos en este largo proceso es Protágoras de Abdera (véase la figura 1), quien instauró la doctrina de que el hombre es la medida de todo, este pensaba que el castigo debería ser con el objetivo de cobrar venganza y prevenir que se repitan más actos violentos, desarrollando conceptos como que la sanción trata de convencer al infractor de no realizar este tipo de actos o reformar a los que ya los han cometido.
Figura 1
| Adaptado de Prótagoras de Abdera, por Fernández, T., & Tamaro, E, 2004, Biografías y vidas. |
Como raíz del nuevo interés por estudiar la criminalidad se van desarrollando tres grandes tendencias; la biológica, la sociológica y la psicológica, aquí es donde encontramos al segundo gran pensador, Hipócrates de Cos (véase la figura 2), relacionado a la corriente biológica y considerado por muchos como el padre de la medicina debido a su nula creencia en que las causas de la violencia fueran espirituales o religiosas, impulsando el desarrollo de la criminología clínica.
Figura 2
| Adaptado de Hipócrates de Cos, por Fernández, T., & Tamaro, E., 2004, Biografías y vidas. |
Posteriormente encontramos a Platón (véase la figura 3), reconocido por la mayor parte del mundo occidental por abordar conceptos como las leyes, el delito y el castigo, exponiendo que el ser humano nace siendo bueno pero se deja influenciar hasta cometer actos violentos, incentivando el desarrollo de la sociología criminal, mientras que por su lado Aristóteles (véase la figura 4), se inclinó hacia la corriente psicológica, reflexionando sobre el hecho de que el ser humano posee un libre albedrío y que está conformado tanto por cuerpo como por alma, pese a ello, se dan circunstancias en las que surgen emociones que expían la culpabilidad de sus actos o sus responsabilidades, es por ello que recomienda el cultivo del alma y cuerpo como un mecanismo para derrotar este tipo de sentimientos, convirtiéndose de esta manera en el principal referente de la psicología moderna.
Figura 3
| Adaptado de Platón, por Fernández, T., & Tamaro, E., 2004, Biografías y vidas. |
| Adaptado de Aristóteles, por Fernández, T., & Tamaro, E., 2004, Biografías y vidas. |
Con el paso de los años se fueron desarrollando nuevas épocas y con ello los conceptos relacionados con la criminología fueron adquiriendo nuevos significados, así como nuevos pensadores y filósofos fueron realizando más aportes que complementaban o contradecían los aportes previos. El principal pensador de la Edad Media que podemos encontrar es Santo Tomás de Aquino (véase la figura 5), este representaba la corriente teológica de la escolástica, exponía la creencia en una ley natural o “ley divina” que mencionaba que todos los seres humanos son buenos, que llegan a conocer el mundo por medio de lo que Dios les proveía y que las acciones desviadas o violentas provienen como consecuencia del pecado original cometido por Adán y Eva.
Figura 5
| Adaptado de Santo Tomás de Aquino, por Fernández, T., & Tamaro, E., 2004, Biografías y vidas. |
Con la llegada del Renacimiento se desarrollan nuevos pensadores y con ellos el estudio de la criminología, así como los conceptos de las penas y los delitos, consolidándose la ley natural, misma que utilizaba tanto la moralidad como la ética para medir la razón, además de adquirir un apego hacia la religión, fomentando la idea de que el delito es una manifestación diabólica que requiere un castigo para expiar las culpas y purificar el alma.
Encontramos como primer pensador o filósofo de esta época al inglés Sir Thomas More o “Santo Tomás Moro” (véase la figura 6), quien expuso una conexión entre el castigo y la criminalidad, considerando que el Estado se debía encargar de prevenir los delitos formulando de manera clara y correcta las leyes, evitando así que se den interpretaciones no deseadas, fundamentando que las penas deberían ser proporcionales al delito cometido.
Figura 6
| Adaptado de Santo Tomás Moro, por Fernández, T., & Tamaro, E., 2004, Biografías y vidas. |
Seguido nos topamos con Thomas Hobbes (véase la figura 7), quien propuso que se debía crear una especie de pacto que beneficiara tanto al Estado como al pueblo, por medio de dicho pacto la sociedad sedería una parte de sus derechos con la esperanza de asegurar la conservación de la sociedad misma, sin embargo, a diferencia de su antecesor Moro, Hobbes no pensaba que ser humano fuera bueno por naturaleza, sino que era un ser egoísta que solo actuaba pensando en lo que podía obtener a cambio o en su bienestar propio. A raíz de la nueva tendencia de pensamiento respecto a la aplicación de un castigo equivalente al delito cometido, Hobbes desarrolla otras posibilidades de penas como las corporales o daño físico, las penas capitales, el exilio, la ignominia e incluso la privación del dinero o cualquier bien que se pudiera obtener con el mismo, transformándolo por este motivo en el antecesor de la escuela clásica de criminología.
Figura 7
| Adaptado de Thomas Hobbes, por Fernández, T., & Tamaro, E., 2004, Biografías y vidas. |
Teniendo ya todas esta ideas de diversos pensadores o filósofos llega el siglo XVIII o siglo de las luces, exponiendo los últimos tres filósofos conocidos previos a la conformación oficial de las primeras escuelas de criminología, inicialmente encontramos al francés Charles Louis de Secondat o “el Barón de Montesquieu” (véase la figura 8), este se enfocó principalmente en la prevención del delito por sobre la represión del mismo, centrando al ser humano y estudiando cómo afecta lo que lo rodea, desarrollando la conclusión de que el poder debe ser distribuido de manera equitativa en el pueblo para poder limitar y balancearlo para evitar que este pueda corromper a una única persona.
Figura 8
| Adaptado de Barón de Montesquieu, por Fernández, T., & Tamaro, E., 2004, Biografías y vidas. |
El segundo pensador fue el suizo Jean Jacques Rousseau (véase la figura 9), el cual se centró en la parte social, propuso que los ciudadanos decidieran ceder una parte de su libertad para pasar a vivir en una libertad civil, coexistiendo en base a derechos y deberes que garantizarían una buena convivencia en sociedad, entendiéndose que la ruptura de dicho contrato significaría volverse un “rebelde” o un “delincuente”.
Figura 9
| Adaptado de Jean-Jaques Rousseau, por Fernández, T., & Tamaro, E., 2004, Biografías y vidas. |
Y finalmente el tercero fue el francés François Marie Arouet o “Voltaire” (véase la figura 10), quien trató de impulsar aún más la idea de poseer un sistema justo que se alejara de la barbarie, ya que consideraba que el ser humano merecía una rehabilitación o una segunda oportunidad para probar que había cambiado, por consecuente, este se encontraba totalmente en contra de la pena de muerte como castigo por cometer un delito, independientemente de la gravedad del mismo.
Figura 10
| Adaptado de Voltaire, por Fernández, T., & Tamaro, E., 2004, Biografías y vidas. |
En conclusión, la criminología ha sido a lo largo de los años un proceso basado en el desarrollo de múltiples conceptos y va más allá de un simple pensamiento, como podemos ver muchos de estos pensadores llegaron a estar de acuerdo con sus antecesores en algunos puntos, sin embargo, también estuvieron en contra y es por ello que decidieron formular sus propias teorías o postulados que ayudarían a desarrollar lo que hoy se conoce como delito y castigo, un ejemplo claro de esta similitud de pensamientos fue Rousseau, quien coincidía con el pensamiento utópico de Moro y Platón al exponer que el ser humano al nacer es bueno por naturaleza pero se ve corrompido por la sociedad u otros elementos que lo rodean.
Referencias:
Fernández, T., & Tamaro, E. (2004). Aristóteles. Biografías y vidas. Aristóteles. Biografía (biografiasyvidas.com)
Fernández, T., & Tamaro, E. (2004). Barón de Montesquieu. Biografías y vidas. Biografia de Barón de Montesquieu (biografiasyvidas.com)
Fernández, T., & Tamaro, E. (2004). Hipócrates de Cos. Biografías y vidas. Biografia de Hipócrates de Cos (biografiasyvidas.com)
Fernández, T., & Tamaro, E. (2004). Jean-Jacques Rousseau. Biografías y vidas. Biografia de Jean-Jacques Rousseau (biografiasyvidas.com)
Fernández, T., & Tamaro, E. (2004). Platón. Biografías y vidas. Biografia de Platón (biografiasyvidas.com)
Fernández, T., & Tamaro, E. (2004). Protágoras de Abdera. Biografías y vidas. Biografia de Protágoras de Abdera (biografiasyvidas.com)
Fernández, T., & Tamaro, E. (2004). Santo Tomás de Aquino. Biografías y vidas. Biografia de Santo Tomás de Aquino (biografiasyvidas.com)
Fernández, T., & Tamaro, E. (2004). Santo Tomás Moro. Biografías y vidas. Biografia de Santo Tomás Moro (biografiasyvidas.com)
Fernández, T., & Tamaro, E. (2004). Thomas Hobbes. Biografías y vidas. Biografia de Thomas Hobbes (biografiasyvidas.com)
Fernández, T., & Tamaro, E. (2004). Voltaire. Biografías y vidas. Biografia de Voltaire (biografiasyvidas.com)
Zúñiga López, R. (2021). Fundamentos de criminología. San José, Costa Rica: EUNED.
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